Buscar

Serotonina, Houellebecq, Anagrama

Actualizado: mar 3



Houellebecq es punk. No de cualquiera se puede decir algo así, por más cresta que lleve. A mí me hace reír como un repentino viento caliente, con carcajadas de libertad.


No obstante, es un tipo serio. Y triste. Y patético. Y gris. Me refiero a sus personajes, por supuesto, pero es que la foto encaja. Y lo poco que sé del autor también me hace reír, de la misma manera.

Cada nueva novela de Houellebecq me gusta más. No sé si se va conteniendo, aprendiendo o, sencillamente, siendo más sí mismo, como todos al crecer, pero son más armoniosas y legibles.

Serotonina es una novela sobre el desprecio del amor y sus consecuencias. Un retrato de nuestros tiempos. Muy cercana contextualmente, incluso hay una parte que se desarrolla en España, todos reconoceremos problemas sociales de fondo como, por ejemplo, las consecuencias de las regulaciones de la Unión Europea en la agricultura. Seguimos las evoluciones de un personaje que ha perdido, según cree, todas las oportunidades de amar y flota solo, en una gris atrofia de antidepresivos, vitalmente bloqueado, con dinero suficiente para no tener que esforzarse por lo material, entre sus recuerdos, debilidades y remordimientos. Casi todas las personas con que se relaciona están tan perdidas como él. Un mundo sin asideros.

Houellebecq escribe muy bien y no tiene miedo de molestar. Nos enfrenta a nuestra peor cara y lo hace consecuentemente, sin maquillaje. Nos muestra feos y encima consigue que nos guste. Hay que leer a Houellebecq.


La lectora sonámbula

28 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo