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La hermana, Sándor Márai, Salamandra

Sándor Márai es un tesoro de citas. De cada página podemos recoger un par de ellas, cápsulas de sabiduría en forma de dardo. En todas sus obras es así.


También es el maestro del monólogo. Si yo fuera actriz o directora teatral, escenificaría monólogos de Sándor Márai. Mis favoritos,los de La amante de Bolzano. Sus obras tienen un planteamiento teatral: son diálogos tensos en que todo el pasado es traído a colación en torno a uno o dos ejes temáticos. Los diálogos, los largos monólogos, son como líneas de una composición que crece y se aplaca y vuelve a crecer y nos arrastra. Subyugante. El tema: la pasión. Original, único. Pero que mi admiración por toda la obra no me impida hablar de ésta: La hermana.


Se trata de una monja. Que estuve todo el tiempo esperando ver aparecer a la hermana del protagonista.


El protagonista, en fin, tiene una amante platónica que quiere, cree, hacer amante completa. Ella es casada. Alta sociedad. Él sostiene la tensa relación durante un tiempo pero termina enfermando lejos, en Italia. Lo que ocurre durante el tiempo de la enfermedad es la verdadera historia. La enfermedad como metáfora, el cuerpo como escenario.


Como todas las obras de Márai, un placer de lectura y una reflexión sobre la vida, sobre aspectos muy reales de cualquier vida, muy interesantes, en forma literaria. “¡Ah, pues claro! Qué descubrimiento”, pensamos al leerlo, al ver que pone en palabras lo que quizá confusamente sabíamos. Pero, ¿no es eso toda la literatura?



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